Butrinto no es solo un conjunto de ruinas en el extremo sur de Albania. La antigua ciudad ocupa una península boscosa entre el lago de Butrinto y el canal de Vivari, donde se encuentran aguas dulces y saladas cerca de la costa jónica. La Unesco describe el lugar como testimonio de civilizaciones antiguas y medievales; la agencia nacional de turismo destaca cómo los monumentos y los humedales comparten un mismo paisaje. Ese entorno forma parte de la historia: el agua condicionó el acceso, el asentamiento, la defensa, el comercio y, finalmente, el abandono de la ciudad.
La Fundación de Gestión de Butrinto señala que la zona baja fue antiguamente una laguna conectada con el mar Jónico. Una leyenda local sobre el origen de la ciudad cuenta que Heleno, hijo de Príamo, sacrificó un toro que escapó del barco y llegó a tierra; es una explicación mítica, no una fecha arqueológica. La evidencia material sitúa las primeras actividades en la acrópolis durante la Edad del Bronce tardía, antes de que la ciudad atravesara varios periodos. Separar la leyenda de la excavación vuelve el lugar más interesante, no menos.