Sobre una elevación de Pushkin, al sur de San Petersburgo, el Palacio de Catalina se extiende como una fachada urbana azul y blanca. Es la pieza central del conjunto de palacios y parques de Tsárskoye Seló, pero su historia no pertenece a una sola gobernante ni a un único arquitecto. Catalina I, Isabel Petrovna y Catalina II dieron forma a la residencia durante el siglo XVIII; generaciones de arquitectos, artistas y jardineros tradujeron los cambios del gusto imperial en salas, jardines y recorridos ceremoniales.
La Administración de San Petersburgo sitúa los primeros trabajos en 1718, con la participación de arquitectos como Johann Braunstein y Mijaíl Zemtsov. El edificio actual surgió de una campaña mucho mayor, desarrollada entre 1744 y 1756. La fuente municipal indica que el palacio mide 306 metros de largo e identifica a Bartolomeo Rastrelli como arquitecto principal desde 1748. Su proyecto amplió la residencia y le dio una composición barroca de gran efecto, todavía reconocible entre las arquitecturas históricas rusas.