El Parque Nacional de Tijuca ocupa una posición singular: el bosque atlántico se eleva dentro del tejido urbano de Río de Janeiro, y carreteras y barrios llegan hasta sus laderas. El portal oficial para visitantes agrupa sus principales atractivos en tres sectores visitables: Floresta da Tijuca, Serra da Carioca y Pedra Bonita/Pedra da Gávea. Por tanto, es mucho más que el bosque frondoso que muchos visitantes imaginan. El área protegida también incluye picos, miradores, construcciones históricas y emblemas de la ciudad, como Corcovado y el monumento del Cristo Redentor.
Algunas descripciones antiguas llaman a Tijuca el mayor bosque urbano del mundo, un superlativo que depende de cómo se defina y compare un “bosque urbano”. Las fuentes oficiales revisadas para esta guía confirman la superficie y la importancia ecológica del parque, pero no establecen un récord mundial definitivo. Su historia es más sólida sin ese título: un vasto paisaje de bosque atlántico dentro de una gran ciudad, recuperado después de una intensa tala y todavía importante para el agua, el clima y el esparcimiento de Río. Esa trayectoria basta para explicar su valor.