El Parque Nacional del Manu se entiende mejor como un recorrido por distintos ecosistemas, no como un mirador único ni como una excursión sencilla desde Cusco. En el sureste del Perú, su cuenca protegida desciende desde los Andes orientales hasta la Amazonía y atraviesa pajonales de altura, bosque nuboso, yungas y selva de tierras bajas. La Unesco registra un área de 1.716.295 hectáreas y un gradiente que va de unos 350 metros a más de 4.000. Esa transición ayuda a explicar la variedad de hábitats reunidos en un territorio continuo.
El parque abarca sectores de Cusco y Madre de Dios, incluidas las provincias de Paucartambo y Manu. Su sistema fluvial conecta quebradas de montaña con el río Manu y, más al sur, con el Madre de Dios. El terreno es remoto y sigue siendo difícil de alcanzar; la Unesco describe el bien como un territorio sin carreteras. El aislamiento ha limitado muchos impactos externos, pero también exige tiempo, transporte autorizado y un itinerario pensado para un sector turístico concreto.