En el casco antiguo de Thanjavur, el templo Brihadeeswara —también llamado Peruvudaiyar Kovil y Gran Templo— continúa funcionando como espacio de culto hindú y como referencia de la historia del sur de la India. Su nombre, el amplio recinto pétreo y la torre del santuario transmiten una escala monumental. Sin embargo, se comprende mejor si se recorre como un complejo religioso y real cuidadosamente organizado, no como un único edificio pensado para la fotografía.
El soberano chola Rajaraja I encargó el templo en el apogeo de su poder. La Unesco sitúa el inicio de las obras hacia 1003–1004 y la consagración en 1009–1010, una cronología que refleja la estrecha relación del monumento con el rey. El santuario se dedicó a Shiva y sus inscripciones conservan huellas de la institución que creció a su alrededor: culto, ofrendas, personal, representaciones y administración. Los muros son, por tanto, tanto un registro histórico como una superficie escultórica.