A unos cuatro kilómetros de Ivaylovgrad, en las estribaciones de los Ródopes orientales del sur de Bulgaria, Villa Armira es una residencia rural romana cuyos restos aparecieron durante unas obras modernas. El Ministerio de Turismo búlgaro cuenta que trabajadores que construían un embalse descubrieron el lugar en 1964. La villa tomó el nombre del pequeño arroyo Armira, afluente del río Arda. El hallazgo fortuito sacó a la luz una residencia ricamente decorada y abrió una ventana a la vida de las élites provinciales de la Tracia romana.
El ministerio fecha la fundación en la segunda mitad del siglo I d. C. y describe a su promotor como un aristócrata tracio destacado. La fuente oficial no identifica al propietario por su nombre personal, así que conviene comprender el lugar a través de su arquitectura y sus materiales, no mediante una biografía imaginada. La villa fue el centro de una gran explotación agrícola en un paisaje conectado con el valle del Arda y los recursos de mármol de la zona.