En la costa búlgara del mar Negro, junto a la ciudad que lleva su nombre, se encuentra el lago de Pomorie. No es un lago de agua dulce convencional, sino una laguna costera poco profunda e hipersalina, separada del mar por una estrecha franja arenosa y comunicada con él mediante un canal artificial. El paisaje alterna agua abierta, juncales, marismas salinas, dunas y estanques de evaporación en funcionamiento. La forma parece serena, pero ecológicamente es sensible: pequeñas variaciones del nivel y la salinidad tienen consecuencias.
La laguna forma parte del Complejo de Humedales de Pomorie, inscrito en la Convención Ramsar como sitio 1229 en 2002. Los registros búlgaros de áreas protegidas y de Natura 2000 reconocen además otras figuras, con límites y objetivos legales propios. No son designaciones intercambiables: el sitio Ramsar comprende unas 922 hectáreas, mientras otros registros nacionales describen superficies diferentes. Para el visitante, lo esencial es entender que el agua, la orilla, las salinas y los hábitats cercanos integran un paisaje de conservación, no una playa de acceso recreativo irrestricto.