La Campana es una extensa zona arqueológica en el límite entre Colima y Villa de Álvarez. Avenidas, plazas, plataformas, obras de drenaje, tumbas y petrograbados revelan una ciudad prehispánica cuidadosamente planificada. Su situación urbana es poco común: la metrópoli moderna rodea el sector protegido de un asentamiento cuyo desarrollo fue paralelo al de grandes centros como Teotihuacán y Monte Albán.
El INAH sitúa la ocupación más temprana en la fase cerámica Capacha, hacia 1870–1720 a. C., cuando edificios perecederos se apoyaban sobre cimientos circulares sencillos. En épocas posteriores, los gobernantes reorganizaron el asentamiento mediante grandes ejes este–oeste y norte–sur. La traza se relacionó con el Volcán de Fuego, integrando espacio político y ritual con un elemento dominante del paisaje.