En el centro de Guadalajara, el antiguo Hospicio Cabañas reúne una historia de asistencia social, un conjunto neoclásico de gran escala y uno de los ciclos murales más conocidos de José Clemente Orozco. Hoy funciona como museo y espacio cultural, pero nació como lugar de refugio y cuidado. El edificio no es solo el escenario de las pinturas: sus patios, corredores cubiertos y capilla central se diseñaron pensando en los desplazamientos y las necesidades de quienes vivían allí.
El proyecto fue impulsado por el obispo de Guadalajara, Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo, y el inmueble abrió sus puertas en 1810 como Casa de la Caridad y la Misericordia. El museo explica que su propósito era ofrecer refugio a niñas y niños huérfanos, personas mayores y otras personas sin apoyo. El arquitecto Manuel Tolsá diseñó el conjunto y su discípulo José Gutiérrez dirigió la construcción. El nombre Hospicio Cabañas conserva la memoria de su fundador, mientras que la trayectoria de la institución refleja las distintas maneras de entender la asistencia pública.