El paisaje agavero y antiguas instalaciones industriales de Tequila, en México fue declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2006.
El lugar de una extensión de 38.658 hectáreas entre el volcán Tequila y el profundo valle del río Grande de Santiago, forma parte de un extenso paisaje de agaves azules, moldeado por el uso de la planta desde el siglo XVI. El paisaje contiene también instalaciones industriales que reflejan el crecimiento del consumo de tequila en los siglos XIX al XX. Actualmente, la cultura del agave está vista como parte de la identidad nacional mexicana.