En una cresta elevada sobre La Turbie, el Trofeo de Augusto se alza entre la costa mediterránea y los Alpes meridionales. Su posición dominante forma parte de su historia: el monumento señalaba la Via Julia Augusta, la carretera costera que comunicaba Italia con las provincias occidentales. Hoy se llega desde Mónaco en un trayecto corto, pero el lugar pertenece a un paisaje modelado por la ingeniería romana, los conflictos medievales y la conservación moderna. Se visita por los restos de piedra y las vistas, aunque la cima también ayuda a entender por qué Roma eligió este punto para lanzar un mensaje político.
El Centre des monuments nationaux fecha la dedicación en 7 o 6 a. C., cuando el Senado y el pueblo romanos honraron a Augusto tras las campañas contra comunidades alpinas que se habían resistido al dominio de Roma. La inscripción del monumento mencionaba la dedicatoria y enumeraba pueblos que, según el texto, habían sido sometidos. Los resúmenes modernos no coinciden en la cifra, por lo que la inscripción resulta más útil como evidencia del discurso imperial que como un simple recuento. Presentaba la frontera montañosa como sometida a la autoridad romana y celebraba la seguridad y la circulación asociadas a la Pax Romana.