Las cuevas de Mladeč, cerca de Litovel, combinan una ruta turística compacta con un registro clave de los primeros humanos modernos en Europa. El agua disolvió caliza devónica bajo la colina Třesín, formando cámaras, pasajes y minerales. Los sedimentos preservaron restos humanos, artefactos de piedra y hueso y fauna glacial.
Las excavaciones científicas comenzaron tras abrirse la cueva en el siglo XIX. Los fósiles humanos se asocian al Paleolítico superior temprano y se datan en unos 31.000 años. La investigación es compleja: excavaciones antiguas alteraron depósitos y colecciones se perdieron en la Segunda Guerra Mundial. Debe distinguirse evidencia segura de especulación.