Sobre Žďár nad Sázavou, en Moravia, un recinto amurallado de peregrinación rodea una iglesia cuya planta parece convertir la geometría en movimiento. La Iglesia de San Juan Nepomuceno en Zelená Hora es la obra más original del arquitecto Jan Blažej Santini-Aichel y forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1994. Su fama suele asociarse con la estrella de cinco puntas de su planta, pero la experiencia completa requiere entender como un solo conjunto la iglesia, el claustro y el campo de peregrinos. Las fichas antiguas mezclaban fechas de construcción y tarifas; aquí se distinguen los datos arquitectónicos de los horarios que hay que volver a comprobar.
La iglesia se construyó entre 1719 y 1727 en honor de Juan Nepomuceno, sacerdote y mártir bohemio que se convirtió en una figura central de la devoción católica. El emplazamiento de Zelená Hora —la «Montaña Verde»— estaba vinculado con la educación temprana del santo. Santini combinó el dramatismo espacial del barroco con formas apuntadas y referencias al gótico, en un lenguaje conocido como barroco-gótico. No es solo una iglesia decorativa: la arquitectura dirige la mirada hacia arriba y conduce al visitante por una secuencia pensada de umbrales y espacios.