Washington D. C. suele presentarse a través de sus edificios gubernamentales, pero la historia de la capital comienza antes de que se planificara la ciudad federal. El Servicio de Parques Nacionales describe a los nacotchtank entre las comunidades indígenas que vivían, cultivaban, pescaban e intercambiaban productos junto a los ríos Anacostia y Potomac. La confluencia ofrecía alimento, transporte y conexiones entre pueblos. La colonización europea trajo desplazamiento, conflictos y enfermedades; incluso el nombre Anacostia conserva una huella lingüística del nombre nacotchtank. Conocer ese pasado cambia la forma de mirar el paisaje monumental de la capital.
En 1790 el Congreso aprobó la Residence Act, que autorizó un distrito federal permanente junto al Potomac. George Washington eligió el área próxima a la confluencia de los ríos y el urbanista de origen francés Pierre Charles L’Enfant trazó una ciudad de avenidas amplias, plazas y diagonales que enlazaban los lugares destacados. El gobierno federal se trasladó desde Filadelfia en 1800, cuando la nueva ciudad aún estaba sin terminar. Esa geometría sigue siendo visible desde el National Mall, donde las perspectivas conectan el Capitolio, el Monumento a Washington y el Monumento a Lincoln.