La siderúrgica de Völklingen se sitúa cerca de la ciudad alemana de Völklingen y es la única en toda Europa Occidental y América del Norte que, siendo equipada entre el final del siglo XIX y comienzos del siglo XX, se mantuvo intacta. Ocupa 6 hectáreas.
El ingeniero Julius Bruch construyó la fundición en 1873, que interrumpe sus actividades seis años después a consecuencia de los altos impuestos pagados. Dos años después vende la fundición a Carl Röchling, que el año siguiente inauguró el primer alto horno.