En Westerwolde, al sureste de Groninga y cerca de la frontera alemana, Bourtange es un pueblo fortificado cuya forma de estrella se entiende mejor a través de su historia. El fuerte no se instaló allí por una vista pintoresca: controlaba una franja arenosa entre los pantanos, un paso estrecho para viajar entre Groninga, Lingen y Westfalia.
La historia oficial de la fortaleza cuenta que Guillermo de Orange ordenó construir un puesto en esa cresta en 1580, durante la Guerra de los Ochenta Años. Groninga había caído en manos españolas en marzo de ese año, y las tropas españolas utilizaban la ruta para abastecer la ciudad. La fortificación debía interrumpir ese movimiento y contribuir a aislarla.