Guinsa rompe con la idea de que todo gran templo coreano debe ser un antiguo monasterio de madera. Construido en un estrecho valle de los montes Sobaeksan, cerca de Danyang, es la sede de la moderna Orden Cheontae y un gran complejo religioso en funcionamiento. Sus edificios de varios pisos ascienden por la ladera, combinando ménsulas pintadas y tejados tradicionales con construcción contemporánea. El recorrido ascendente muestra cómo el terreno limitado creó un monasterio vertical singular.
El templo remonta su fundación a 1945 y al monje Sangwol Wongak, impulsor del renacimiento moderno de la tradición Cheontae en Corea. Los primeros edificios se perdieron durante la Guerra de Corea y la gran reconstrucción avanzó desde la década de 1960. Su importancia no reside en conservar salones medievales, sino en representar la reconstrucción y expansión institucional del budismo coreano después del dominio colonial, la liberación y la guerra.