En Andong, el río Nakdong rodea la aldea histórica de Hahoe antes de continuar entre campos, laderas arboladas y colinas bajas. El agua no es solo un telón de fondo: ayuda a entender el nombre del poblado y la forma en que se asentó sobre el terreno. Desde sus calles se distingue el acantilado Buyongdae, al otro lado del río; entre las casas de tejas, las cubiertas de paja y los árboles antiguos discurren los caminos.
Hahoe y Yangdong, otra aldea histórica del sureste de Corea, se fundaron entre los siglos XIV y XV y crecieron a lo largo de generaciones. La Unesco las presenta como ejemplos representativos de aldeas de clanes marcadas por la cultura confuciana de los primeros tiempos de Joseon, dinastía que gobernó Corea entre 1392 y 1910. La elección del paisaje no respondía solo a la defensa o la comodidad: montañas, agua y tierras de cultivo se entendían como fuentes de bienestar material y espiritual.