El acantilado perforado de Matala es uno de los paisajes más reconocibles del sur de Creta. Sus cámaras se excavaron en roca blanda y muchas se utilizaron como tumbas durante los periodos romano y paleocristiano. Entradas, bancos y nichos varían, demostrando que no son un conjunto uniforme de viviendas prehistóricas. El contexto arqueológico importa porque usos posteriores y fama moderna generaron relatos sin respaldo.
Matala fue puerto relacionado con la antigua Festos y más tarde Gortina, dentro del movimiento mediterráneo. Los enterramientos pertenecían a ese cambiante paisaje portuario. No toda cámara es una «casa cueva romana»: función y fecha difieren, y la erosión eliminó pruebas.