Sobre una baja loma que domina la llanura de Mesará, Festos ofrece una experiencia distinta de la Creta minoica que el palacio de Cnosos, más reconstruido. Sus restos ocupan terrazas con vistas hacia uno de los principales paisajes agrícolas de la isla. La ubicación ayuda a entender su función: Festos no era un monumento ceremonial aislado, sino un centro conectado con tierras, caminos y asentamientos del sur de Creta. El visitante puede leer su arquitectura en relación con la llanura, en vez de verla como un conjunto de piedras sin contexto.
Hellenic Heritage fecha la presencia humana en la zona a mediados del tercer milenio a. C. y sitúa el primer palacio hacia 1900 a. C. El conjunto resultó dañado por un terremoto alrededor de 1700 a. C. y fue sustituido por una estructura mayor. Estas fechas describen fases constructivas, no el comienzo y el final de la vida en la región. El palacio siguió desarrollándose en periodos posteriores y el asentamiento mantuvo su importancia hasta la época helenística. Conviene entender Festos como un centro administrativo y religioso cambiante, no como un edificio detenido en un solo momento.