El Museo del Sitio Arqueológico de Kernavė es el punto de partida ideal para explorar uno de los paisajes culturales más ricos de Lituania. A unos 35 kilómetros al noroeste de Vilna, en el valle del río Neris, conecta los objetos arqueológicos con los castros, asentamientos y lugares de enterramiento exteriores. Sus exposiciones explican cómo las poblaciones se adaptaron al paisaje desde el Paleolítico tardío hasta la Edad Media.
La UNESCO describe Kernavė como testimonio excepcional de unos diez milenios de ocupación humana. El paisaje protegido ocupa 194,4 hectáreas y contiene cinco castros imponentes, asentamientos no fortificados y cementerios. En el siglo XIII, Kernavė se había convertido en una importante ciudad feudal de artesanos y comerciantes. La Orden Teutónica destruyó la ciudad medieval a finales del XIV y el poblamiento posterior se desplazó al norte, lo que ayudó a preservar los estratos arqueológicos subterráneos.