En Bayreuth, la Ópera de los Margraves no es solo una sala ornamentada detrás de una fachada histórica. Es un testimonio excepcionalmente completo de cómo una corte del siglo XVIII organizaba la música, la ceremonia y su propia imagen pública. La encargó Guillermina de Brandeburgo-Bayreuth y se construyó entre 1745 y 1750 con diseño de Giuseppe Galli Bibiena, uno de los arquitectos teatrales más destacados de Europa. La UNESCO la considera el único ejemplo de su tipo que se conserva íntegro y permite acercarse a la cultura y la acústica de la ópera cortesana barroca entre madera y lienzos pintados originales. Esa continuidad convierte al edificio en una experiencia espacial y, a la vez, en un documento de la vida principesca.
La ópera pertenece al universo cultural de Guillermina, cuya iniciativa contribuyó a definir el perfil de Bayreuth. Encargar un teatro no era una obra ordinaria: ofrecía a la familia gobernante un escenario donde presentarse mediante la música, la arquitectura y una ceremonia cuidadosamente dirigida. Las filas de palcos, la decoración y la orientación de la sala hacia el escenario organizaban también la posición de los espectadores. El rango social se hacía visible además de audible. La ópera era entretenimiento, pero también una manifestación pública de prestigio y autoridad.