El valle del Madriu-Perafita-Claror se extiende por el sureste de Andorra, en pleno Pirineo. Este paisaje de origen glaciar ocupa 4.247 hectáreas, equivalentes a algo más del 9 % del territorio del principado. Es el único sitio andorrano inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO: fue reconocido en 2004 y sus límites recibieron una pequeña ampliación en 2006.
La parte alta reúne circos glaciares, canchales, lagos y pastos abiertos; a menor altitud, el valle se estrecha y aparecen bosques y una garganta fluvial. La riqueza del lugar no depende solo de su naturaleza. Bordas, cabañas de pastor, terrazas de cultivo, caminos empedrados y restos de la antigua actividad siderúrgica muestran cómo las comunidades aprovecharon durante siglos los recursos de la alta montaña.