La villa romana de Bignor reúne dos historias bajo los mismos tejados. Una pertenece a una gran residencia rural romana de West Sussex; la otra, a quienes la descubrieron y levantaron edificios para proteger sus mosaicos. En el paisaje de los South Downs, distinguir ambas forma parte del interés. Las cubiertas conservan los pavimentos antiguos, pero también muestran cómo los visitantes se han acercado al lugar durante más de dos siglos.
La villa no nació con las dimensiones que refleja su planta tardía. Historic England sitúa la primera fase en una construcción de madera hacia el año 200, seguida por una casa de mampostería de cuatro habitaciones entre aproximadamente 225 y 250. Nuevas estancias, un pórtico y calefacción bajo el suelo ampliaron el edificio. A comienzos del siglo IV, las adiciones habían producido una villa importante, con patio interior y otro espacio exterior que incluía edificios agrícolas.