La Acrópolis es mucho más que el Partenón visible sobre Atenas: es una colina rocosa fortificada donde confluyen varias etapas de la historia religiosa, política y arquitectónica de la ciudad. La entrada monumental de los Propileos, el Erecteion, el templo de Atenea Niké y el Partenón cuentan partes diferentes de esa historia. El Museo de la Acrópolis conserva muchas esculturas y piezas arquitectónicas originales de la colina.
La Unesco describe en la colina una ciudadela micénica del segundo milenio a. C., con una residencia real protegida por murallas. Con el tiempo, la Acrópolis adquirió un carácter religioso relacionado con Atenea, diosa patrona de la ciudad. Su ubicación era práctica y simbólica: un promontorio de laderas escarpadas sobre la cuenca de Atenas, defendido por muros y visible desde la llanura circundante. Las capas anteriores, los usos religiosos posteriores y los cambios de poder contribuyeron a dar forma al conjunto que vemos hoy.