En una colina rocosa al oeste de la Acrópolis, la Pnyx conserva uno de los espacios políticos más influyentes de la Antigüedad. Allí se reunía la ekklesia, asamblea ciudadana que debatía políticas, elegía cargos y votaba sobre guerra, finanzas y decisiones públicas. Quedan un auditorio abierto labrado en la pendiente, la tribuna y huellas de varias fases. Su austeridad es reveladora: no era un palacio, sino un lugar para que ciudadanos escucharan a otros ciudadanos.
La asamblea comenzó a reunirse allí a finales del siglo VI o comienzos del V a. C., durante las reformas asociadas con Clístenes. El espacio cambió orientación y tamaño y recibió una bema tallada en roca. Pericles y Demóstenes se vinculan tradicionalmente con discursos allí, pero las ruinas pertenecen a etapas distintas.