Al oeste de la Acrópolis, la Pnyx es una elevación rocosa y amplia cuya importancia puede pasar inadvertida si se la mide por el tamaño de los edificios conservados. No era un templo ni un teatro pensado para espectadores. Fue un espacio abierto donde se reunía la asamblea de ciudadanos atenienses, la Ekklesía, para escuchar propuestas y tomar decisiones. La vista sobre la ciudad ayuda a entender el entorno, pero el rasgo más revelador es el propio terreno: una pendiente, una plataforma tallada en la roca y vestigios de muros que conservan el trazado de un paisaje político.
La Pnyx forma parte de un conjunto mayor de colinas occidentales que incluye la Colina de las Ninfas y la Colina de las Musas, también conocida como Filopapo. Las fuentes griegas de patrimonio y del municipio presentan esta zona como espacio arqueológico y paisaje público de senderos, vegetación y miradores. La Pnyx se encuentra al suroeste de la Acrópolis, entre esas elevaciones y el centro antiguo. Por eso, resulta más provechoso recorrerla como parte de una caminata por un territorio conectado que como una parada rápida ante una ruina aislada.