En la calle Dionysiou Areopagitou, a pocos pasos de la Acrópolis, el Museo de la Acrópolis propone una lectura cercana de los monumentos y las comunidades que ocuparon la colina sagrada. Su propósito es más específico que el de un museo general de antigüedades: reúne hallazgos de la Acrópolis y sus laderas, y los presenta en una secuencia que va de la prehistoria a la Antigüedad tardía. La colección no es simplemente un depósito de esculturas célebres. Cerámicas, objetos votivos, fragmentos arquitectónicos y artículos cotidianos permiten entender la colina como un lugar habitado, transformado y reinterpretado durante muchos siglos.
El museo actual abrió al público el 20 de junio de 2009, pero el esfuerzo por proteger y exhibir los hallazgos de la Acrópolis comenzó mucho antes. El primer museo griego en la colina se fundó en el siglo XIX; los descubrimientos posteriores desbordaron repetidamente el espacio disponible. La historia oficial del museo explica que se decidió construir una nueva institución fuera de la cima y que en 2000 se convocó un concurso arquitectónico. El diseño de Bernard Tschumi, desarrollado con el arquitecto griego Michael Photiadis, situó un edificio contemporáneo cerca de los monumentos e incorporó los restos arqueológicos bajo sus salas a la experiencia de visita.