A unos 50 minutos en coche del centro de Atenas, el Anfiareion de Oropos ocupa un valle arbolado junto al río Charadros. El entorno es más tranquilo que los monumentos célebres de la capital, pero en la Antigüedad fue un destino importante para quienes buscaban ayuda, orientación o un encuentro ritual con el héroe Anfiarao. Hoy, los edificios conservados hacen que el paisaje forme parte de la visita: los senderos comunican el área del templo, la estoa, los baños, el teatro y la fuente, en vez de presentarlos como ruinas aisladas.
La ficha oficial de Hellenic Heritage sitúa la fundación del santuario en el siglo V a. C., cuando el culto se practicaba en altares al aire libre. En el siglo IV a. C. se construyeron cerca un templo dórico de seis columnas y un gran altar. Estas etapas muestran que el lugar se desarrolló con el tiempo. No fue un único monumento levantado de una vez, sino un complejo religioso que creció junto con la comunidad y la reputación del santuario.