La Casa de la Virgen María, llamada Meryem Ana Evi en turco, es una capilla modesta en las laderas próximas a Selçuk, en la provincia de İzmir. Muchos visitantes la combinan con la antigua Éfeso, situada a unos siete kilómetros, pero es un lugar distinto, con su propia historia religiosa. No se trata de un palacio conservado ni de una gran basílica: el centro de la visita es un pequeño edificio de piedra que los cristianos veneran como la casa donde María habría pasado sus últimos años.
Esa identificación pertenece a la tradición religiosa y no constituye una conclusión arqueológica sencilla. El Vaticano ha descrito el santuario como una antigua capilla que contiene una cabaña que, según la tradición, el apóstol Juan habría construido para María tras llevarla a Éfeso. UNESCO también identifica la capilla cercana como destino de peregrinación cristiana. Estas referencias institucionales explican por qué la gente acude; no deben interpretarse como prueba de que la arqueología haya establecido que María vivió allí.