A medio camino entre Skala, el puerto de Patmos, y la localidad de Chora, en lo alto de la isla, una abertura modesta en la roca ocupa un lugar mucho mayor en la memoria cristiana que el espacio que físicamente ofrece. La gruta del Apocalipsis no es una cueva aislada conservada como simple curiosidad natural. Es el centro devocional de un pequeño conjunto arquitectónico: una capilla excavada en la roca, otras capillas y dependencias monásticas dispuestas en la ladera, debajo del monasterio de San Juan el Teólogo. Su importancia se relaciona con una tradición —presentada como tal por la Unesco y el Ministerio de Cultura de Grecia— según la cual el evangelista Juan recibió aquí la Revelación y se la dictó a su discípulo Prócoro.
La gruta se encuentra a unos 2,2 kilómetros al norte de Chora, aproximadamente en el tramo intermedio de la ruta que asciende desde Skala hacia el monasterio. Esta ubicación explica por qué la visita suele integrarse en un recorrido más amplio por Patmos y no queda aislada de la historia de la isla. El monasterio domina desde arriba; la cueva ocupa la ladera inferior, y Chora se desarrolló alrededor del centro religioso fortificado. En 1999, la Unesco inscribió este conjunto como Centro histórico de Chora, con el monasterio de San Juan y la gruta del Apocalipsis. La distinción reconoce un paisaje cultural, no solo una sala de culto.