El Túnel de Eupalino atraviesa durante 1.036 metros el monte Kastro, sobre Pythagoreio, en la isla griega de Samos. Fue construido en el siglo VI a. C. como parte de un acueducto que llevaba agua protegida hasta la antigua ciudad. Heródoto lo incluyó entre las grandes obras de los samios.
La ingeniería fue dirigida por Eupalino de Megara. Dos equipos excavaron desde extremos opuestos y consiguieron encontrarse dentro de la montaña, ajustando sus trazados para corregir desviaciones. El corredor principal daba acceso a un canal más profundo por el que circulaba la tubería de agua. Esta planificación geométrica convirtió la obra en un hito de la ingeniería antigua.