Sobre Pythagoreio, en la isla griega de Samos, el túnel de Eupalino atraviesa el monte Kastro como parte de un antiguo acueducto. Se construyó para llevar agua desde un manantial hasta el asentamiento, protegida por un recorrido dentro de la montaña. Es uno de esos lugares donde la escala de la ingeniería antigua se percibe de cerca, en vez de deducirse únicamente de piedras dispersas en un yacimiento abierto.
El túnel mide unos 1.036 metros, y la información oficial de visita indica una sección media aproximada de 1,8 por 1,8 metros. En el suelo se excavó un canal separado para las tuberías de barro. Heródoto describió la obra como una gran realización samia; hoy se puede observar cómo una infraestructura práctica se convirtió en un referente de la historia de la ingeniería y en parte del paisaje arqueológico de la isla.