En la orilla occidental de Luxor, dos figuras sedentes de piedra miran hacia el este, en dirección al Nilo y al amanecer. Conocidas en conjunto como los Colosos de Memnón, representan al faraón Amenhotep III, de la dinastía XVIII, que gobernó en el siglo XIV antes de nuestra era. El Instituto de Arte y Arqueología Egipcia de la Universidad de Memphis estima que las estatuas de cuarcita miden unos 19,6 metros. En origen flanqueaban la entrada al gran templo funerario del rey en Kom el-Hettan.
El contexto permite comprender su función. No eran adornos aislados en el paisaje: anunciaban el acceso a un complejo real concebido para preservar la memoria del faraón y sostener su culto después de la muerte. El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto describe el templo, llamado «Templo de Millones de Años», como una construcción monumental iniciada en la primera mitad del siglo XIV a. C. Su tamaño y decoración lo situaron entre los grandes proyectos reales de la ribera occidental.