Al otro lado del Nilo frente a la actual Luxor, en la orilla occidental y entre colinas desérticas, Deir el-Medina conserva los restos de una comunidad cuyo trabajo dio forma al paisaje funerario del antiguo Egipto. Allí vivían los artesanos y obreros encargados de excavar, preparar y decorar tumbas en el Valle de los Reyes. El asentamiento estaba cerca de las necrópolis reales, pero su importancia actual va más allá de la ubicación: sus casas, sepulturas y un excepcional conjunto de documentos permiten estudiar con detalle poco habitual la vida laboral y familiar.
El poblado se estableció alrededor de 1500 a. C., durante el Imperio Nuevo, y acogió a generaciones de trabajadores especializados. El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto incluye Deir el-Medina entre los componentes de la Antigua Tebas y su necrópolis, un paisaje Patrimonio Mundial en la orilla occidental de Luxor. Sus habitantes no eran mano de obra anónima: sus habilidades comprendían la talla de piedra, el enlucido, la pintura y las inscripciones que transformaban cámaras excavadas en tumbas reales.