Karnak no es un templo construido de una vez por un solo gobernante. Es un vasto conjunto de santuarios, capillas, pilonos y patios en la orilla oriental del Nilo, en la antigua Tebas, hoy Luxor. El Ministerio de Turismo y Antigüedades llama al lugar Ipet-isut, «el más selecto de los lugares», e identifica el Gran Templo de Amón como su principal centro religioso. Las obras y los rituales se prolongaron durante numerosas dinastías; por eso conviene entenderlo como un registro monumental de cambios de poder, no como un edificio con una sola fecha de construcción.
El ministerio sitúa la actividad constructora real entre el Reino Medio y la época ptolemaica, con añadidos posteriores en época romana. Muchos de los monumentos que hoy siguen en pie pertenecen al Reino Nuevo, cuando Tebas fue una importante capital política y religiosa. Cada gobernante podía añadir un patio, una puerta monumental, un obelisco, relieves o una capilla; los reyes posteriores también reutilizaron y modificaron estructuras previas. Esa cronología explica que el recinto parezca una ciudad de piedra: su escala es resultado de inversiones sucesivas durante generaciones.