Al este de Shumen, cerca de la aldea de Madara, en el nordeste de Bulgaria, un jinete medieval aparece a gran altura sobre un acantilado de caliza. El Caballero de Madara no es una estatua exenta ni una reconstrucción moderna: es un relieve rupestre tallado directamente en la pared, a unos 23 metros del suelo. La figura avanza a caballo hacia un león y la acompaña un perro. La distancia, la pendiente y la exposición del risco dificultan distinguir algunos detalles desde abajo; por eso conviene detenerse y observarlo con calma, no limitar la visita a una fotografía rápida.
La Unesco fecha la obra a comienzos del siglo VIII, cuando se estaba formando el primer Estado búlgaro. Describe la escena como la de un gobernante victorioso que vence a un león, pero la imagen por sí sola no permite identificarlo con certeza. La información turística municipal presenta al kan Tervel como una de las interpretaciones. Es importante distinguir lo visible de las hipótesis históricas: se reconocen el jinete, el león y el perro; la identidad concreta del personaje sigue siendo una lectura basada en el conjunto de evidencias.