Cerca del pueblo de Srebarna, en la provincia búlgara de Silistra, un lago de agua dulce y los humedales que lo rodean forman uno de los hábitats de aves más importantes del Danubio. La Unesco describe la reserva como un bien de 638 hectáreas en la orilla occidental del río, con carrizales, bosques que se inundan por temporadas y praderas húmedas. Fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial en 1983. No es simplemente un lago pintoresco junto al río: sus niveles de agua y comunidades vegetales sostienen la reproducción y las migraciones, mientras que el paisaje más amplio ofrece alimento y refugio. La historia de Srebarna trata de un sistema ecológico, no solo de una vista de agua.
El humedal tiene especial importancia en la ruta migratoria de aves del Paleártico occidental. La Unesco registra 99 especies nidificantes y hábitat para unas 80 especies migratorias. La reserva alberga la única colonia de pelícanos dálmatas de Bulgaria y poblaciones importantes de otras aves amenazadas o sensibles para la conservación, como el cormorán pigmeo, el porrón pardo, el pigargo europeo y el guion de codornices. También sirve por temporadas a garzas, espátulas, ibis, charranes y gansos. Las cifras describen un hábitat protegido y poblaciones documentadas; no garantizan que el visitante vaya a observar una especie concreta en un día determinado.