Desde las calles concurridas de la Vieja Delhi, el Fuerte Rojo se anuncia con una larga muralla de arenisca roja. Sin embargo, comprenderlo exige mirar más allá de su fachada: no es un monumento aislado, sino el antiguo palacio-fortaleza de Shahjahanabad, la capital mogola que proyectó el emperador Shah Jahan. Sus pabellones, patios y canales ordenaban la vida de la corte; después llegaron otros usos militares y políticos. Hoy es un conjunto patrimonial protegido y, cada 15 de agosto, el escenario desde el que el primer ministro dirige su mensaje por el Día de la Independencia. El lugar reúne así la historia de una ciudad imperial y la de la India contemporánea.
La Unesco identifica el Fuerte Rojo como el palacio-fortaleza de Shahjahanabad, nueva capital de Shah Jahan. La guía turística del Gobierno de India sitúa en 1639 la decisión de trasladar la corte desde Agra a Delhi y fecha las obras del fuerte entre 1638 y 1648. Su escala y su emplazamiento daban al emperador residencia, centro ceremonial y límite fortificado para la nueva ciudad. El nombre procede de las enormes murallas de arenisca roja. Junto a ellas se encuentra el fuerte de Salimgarh, construido en 1546 por Islam Shah Suri e integrado en el conjunto patrimonial. Por eso, el visitante recorre un paisaje defensivo con varias etapas, no un palacio separado de su entorno.