La tumba de Humayun suele fotografiarse como un monumento único de arenisca roja rodeado de césped. El bien de la Unesco es mucho más amplio: un paisaje funerario ajardinado en Nizamuddin que reúne varias construcciones del siglo XVI, puertas y vestigios de un asentamiento de artesanos vinculado a la obra. El mausoleo central importa no solo por su escala, sino porque ayudó a consolidar una forma de arquitectura imperial mogola que después alcanzaría otra expresión célebre en el Taj Mahal. Para comprender el lugar, conviene observar tanto el jardín como la cúpula: los canales, senderos, tumbas secundarias y trabajos de conservación también forman parte de la historia.
Humayun, segundo emperador mogol, murió en 1556. La Unesco fecha la construcción de su tumba en la década de 1560 y describe el proyecto como patrocinado por su hijo, el emperador Akbar; la información turística oficial de Delhi también identifica a su viuda Bega Begum como promotora del mausoleo. Ambas referencias deben leerse juntas, no reducirse a una leyenda romántica. La obra quedó terminada alrededor de 1570 y reunió a artesanos persas e indios en un proyecto monumental, representativo de una etapa temprana e influyente de la arquitectura mogola. El emplazamiento y la escala integraron el sepulcro imperial en un paisaje dinástico planificado.