En el número 19 de Coppergate Walk, en el centro de York, el JORVIK Viking Centre se levanta sobre el lugar de una de las excavaciones urbanas más influyentes de Gran Bretaña. Entre 1976 y 1981, los arqueólogos desenterraron casas, talleres y patios traseros de la ciudad vikinga conocida como Jorvik. El centro nació de esos hallazgos: no presenta una aldea vikinga genérica, sino un barrio real interpretado mediante pruebas recuperadas bajo esa misma calle.
La importancia de Coppergate se debe, en parte, a sus depósitos turbosos y saturados de agua, que conservaron materiales orgánicos que normalmente desaparecen. Objetos de madera, restos vegetales, cuero, tejidos y otras huellas frágiles permitieron estudiar el trabajo, la construcción, el comercio y la vida cotidiana. El propio centro informa de unos 40.000 contextos arqueológicos y cerca de 20.000 objetos considerados individualmente significativos. Estas cifras muestran la magnitud de la excavación, pero no significan que todas las piezas estén expuestas: la visita selecciona evidencias para narrar el pasado.