Vindolanda se encuentra al sur del Muro de Adriano, en Northumberland, pero su historia comenzó antes de la célebre frontera de piedra. El Vindolanda Trust sitúa el primer fuerte hacia el año 85 d. C., construido para proteger la calzada Stanegate, que recorría el territorio de este a oeste. El Muro se levantó décadas más tarde, y los primeros campamentos de Vindolanda pertenecían a otro sistema fronterizo. Su ubicación recuerda que la frontera romana en Britania cambió con el tiempo: no fue una línea inmutable.
La arqueología del lugar documenta al menos nueve fuertes y comunidades sucesivos. Cuando una guarnición se marchaba, podía desmontar su fortificación y la unidad siguiente levantaba otra; cada etapa modificó el terreno y dejó nuevas capas para excavar. El Trust resume el registro como nueve fuertes y nueve siglos de evidencias. Entre los restos figuran baños, barracones, residencias de mandos, edificios administrativos, talleres y construcciones de una aldea posterior. Por eso se lee como un asentamiento, no solo como un muro militar.