Al sur de Neuville-Saint-Vaast, junto a la Route de Béthune, en el departamento francés de Pas-de-Calais, el cementerio militar alemán conocido como Maison Blanche ocupa un terreno abierto y arbolado. No es un monumento convencional levantado para celebrar una victoria. Sus filas de sepulturas y su diseño sobrio invitan a afrontar la magnitud de las pérdidas en el frente occidental, donde los ejércitos combatieron durante años en la llanura de Artois y los alrededores de Arras.
El recinto forma parte de un paisaje memorial más amplio. El Volksbund, organismo alemán encargado de las tumbas de guerra, sitúa el cementerio a aproximadamente 1,5 kilómetros al sur del centro de la localidad e identifica otros campos nacionales en la zona. Un relieve tallado junto a la entrada representa la línea del frente entre 1914 y 1918 y señala lugares de enterramiento cercanos. Así, el visitante puede entender Maison Blanche no como un punto aislado, sino como parte de una región de batalla cuya memoria se distribuye por el territorio.