La cuenca minera de Nord-Pas-de-Calais atraviesa el norte de Francia a lo largo de unos 120 kilómetros, desde la frontera belga hacia las colinas de Artois. Pozos, castilletes, escombreras, ferrocarriles, canales, barrios obreros, escuelas e iglesias muestran cómo el carbón reorganizó por completo un territorio antes rural. En 2012 fue inscrita por la UNESCO como paisaje cultural evolutivo.
El bien mundial reúne 353 elementos patrimoniales agrupados en 109 componentes y cerca de 4000 hectáreas de paisaje. Es solo una selección del conjunto histórico minero, no toda la antigua cuenca ni únicamente sus cinco sitios más espectaculares. Esta estructura serial explica por qué no existe una sola entrada, un horario común o una ruta obligatoria.