Al norte de París, el castillo de Chantilly reúne una residencia histórica, una importante colección de arte, jardines formales y un reconocido espacio ecuestre. No es un solo edificio que se recorra deprisa: el dominio incluye el castillo y el Museo Condé, tres tipos de jardín y las Grandes Caballerizas, cuyo Museo Vivo del Caballo y programa ecuestre añaden otra visita. El Instituto de Francia conserva el conjunto según las condiciones fijadas por su donante, el duque de Aumale. Quienes llegan con una entrada horaria para el castillo y una ruta aproximada pueden dedicar el día a recorrer arte, paisaje y cultura ecuestre.
El dominio comenzó como una fortaleza medieval que controlaba el camino entre París y Senlis. La familia Montmorency lo renovó y modernizó desde el siglo XVI; en el XVII quedó vinculado a los príncipes de Condé. Luis II de Borbón, conocido como el Gran Condé, encargó a André Le Nôtre un jardín formal francés y celebró aquí grandes recepciones. El lugar se configuró tanto por su posición estratégica como por la representación aristocrática, mucho antes de que el museo abriera sus salas al público.