La plaza principal de Livadia, oficialmente Plaza de la Resistencia Nacional —Plateia Ethnikis Antistasis—, es el centro social de esta ciudad de Beocia. Cafés, comercios y peatones la convierten en punto de orientación, mientras su nombre y monumento recuerdan un episodio mucho más solemne. Las fuerzas alemanas de ocupación ahorcaron allí a diez vecinos el 11 de septiembre de 1943, víctimas que la ciudad sigue conmemorando cada año.
Esta doble identidad explica su importancia. No es un recinto memorial cerrado ni simplemente una terraza de cafés: los residentes la atraviesan, acoge actos públicos y la memoria se practica en el mismo espacio cívico. Para el viajero, observarla con atención revela cómo las ciudades griegas incorporan el trauma de la ocupación a su geografía cotidiana.