El Puente de Forth atraviesa el estuario del Firth of Forth entre South Queensferry, cerca de Edimburgo, y North Queensferry, en Fife. Abierto en 1890, continúa siendo una vía ferroviaria activa y no una estructura histórica retirada del transporte. Historic Environment Scotland señala que circulan por él más de 200 trenes al día; el servicio exacto depende del horario ferroviario vigente. Su perfil rojo de acero es uno de los paisajes industriales más reconocibles de Escocia.
El puente mide unos 2,5 kilómetros y alcanza aproximadamente 110 metros sobre sus pilares de granito. La Unesco lo describe como el primer gran puente de varios vanos en voladizo del mundo y señala que sus tramos de 521 metros conservaron un récord durante 28 años. Su escala se aprecia mejor desde la orilla que desde un tren: el pasajero lo cruza en pocos minutos, mientras que desde un mirador se distinguen torres, brazos y tramos suspendidos.