En la costa oriental de Ática, el santuario de Artemisa en Braurón ocupa un valle fértil atravesado por el río Erasino. El entorno no es solo un marco pintoresco: el agua, los juncos y las zonas bajas condicionaron el uso del lugar y ayudan a entender por qué el clima todavía puede afectar el acceso. La Ephoría de Antigüedades de Ática Oriental indica que el valle estuvo habitado desde la prehistoria; el asentamiento de Kommeno Lithari se remonta al Neolítico final y, sobre todo, a la Edad del Bronce temprana, aproximadamente entre 3500 y 2000 a. C.
Hay evidencias de ocupación durante la Edad del Bronce media, entre 2000 y 1600 a. C., y un cementerio cercano de tumbas de cámara se relaciona con etapas posteriores. Según la Ephoría, el asentamiento de la colina fue abandonado hacia 1200 a. C. Siglos después, el lugar se convirtió en un importante santuario. El culto más antiguo de Artemisa en Braurón se fecha en el siglo IX a. C.; el santuario tuvo un primer apogeo en el VII y alcanzó gran importancia en los siglos V y IV a. C.