La antigua Jericó, Tell es-Sultan, es un montículo arqueológico situado al noroeste de la ciudad moderna de Jericó, junto al manantial permanente de Ain es-Sultan. Sus depósitos conservan actividad humana desde aproximadamente 10.500 a. C. y veintinueve fases de ocupación, una secuencia excepcional para estudiar el paso de grupos cazadores-recolectores a comunidades sedentarias.
En los milenios IX y VIII a. C. ya existía un asentamiento neolítico de tamaño considerable, con muralla, foso excavado en la roca y una torre monumental con escalera interior. Hallazgos como cráneos modelados y estructuras comunales ayudan a estudiar cambios sociales y rituales. En la Edad del Bronce surgió una ciudad cananea con planificación urbana y grandes defensas de terraplén.