Sobre la aldea de Sant’Eremo, el conjunto arqueológico de Monte San Nicola ocupa una cresta con vistas a Pietravairano, en Campania. En la terraza superior se levanta el templo y, más abajo, el teatro semicircular aprovecha la pendiente. La montaña forma parte de la arquitectura: no es un edificio aislado en una plaza llana, sino una sucesión de plataformas construidas sobre un relieve elevado. El Ayuntamiento de Pietravairano sitúa el santuario a unos 409 metros sobre el nivel del mar.
El paisaje importa, pero los restos son más que un mirador. El municipio describe un conjunto organizado de espacios religiosos y escénicos, levantado con piedra caliza local y materiales reutilizados. La cavea del teatro sigue la inclinación natural, mientras que una terraza de contención permitió nivelar el espacio del templo. Aunque gran parte de la elevación original ha desaparecido, todavía se reconoce la planta de los edificios y su relación con la ladera.