Atrani se encuentra en la Costa Amalfitana de Italia, cerca de Amalfi, pero conserva una identidad propia, modelada por un valle estrecho, laderas empinadas y el mar. El municipio describe el lugar como uno de los más pequeños del sur italiano por superficie. Las casas se elevan sobre la costa en capas muy juntas, unidas por escalinatas, arcos y callejones. Más que un monumento aislado, el pueblo entero es el atractivo: sus calles muestran cómo una comunidad se adaptó a un paisaje costero limitado.
El valle del Dragone se abre entre Monte Civita y Monte Aureo y conduce desde la playa hacia las laderas cultivadas. Según la historia municipal, las primeras viviendas daban al mar y se agruparon alrededor de una pequeña plaza; después ascendieron por el valle, entre jardines y limoneros. Esa geografía todavía se percibe en los recorridos inclinados y las vistas cambiantes. Un paseo breve puede pasar de la orilla a un pasaje sombreado y luego a una terraza que domina los tejados y el agua.