La Torre de Gálata se alza en Beyoğlu, sobre la orilla norte del Cuerno de Oro, y sigue siendo una de las siluetas más reconocibles de Estambul. Los genoveses la construyeron a mediados del siglo XIV como torre de vigilancia de las murallas de su colonia de Gálata y la llamaron Christea Turris, o Torre de Cristo. Tras la conquista otomana de 1453, tuvo usos diversos, entre ellos prisión y puesto de observación contra incendios.
Terremotos, incendios y cambios de función obligaron a numerosas reparaciones. La torre fue restaurada por el municipio en la década de 1960 y volvió a intervenirse en 2020: se retiraron añadidos modernos de hormigón y la cafetería para convertirla en museo. Sus exposiciones recorren las etapas históricas de Estambul, mientras la planta superior funciona como mirador sobre el Bósforo, el Cuerno de Oro y la península histórica.